INNOVAR EN LA INCERTIDUMBLE

Para su sustento el ser humano necesita de aire, alimento, agua, ropa, resguardo y estima. Si bien las necesidades de la gente son pocas, son muchos nuestros deseos. La existencia de necesidades y deseos humanos dio origen al concepto mercadologico de “producto”, por lo que en este contexto un producto se entiende como el elemento capaz de satisfacer una necesidad o deseo, es decir, un producto puede ser un objeto, servicio, actividad, persona, lugar, organización o idea. “Producto”, sería por tanto, los bienes tangibles e intangibles que produce u ofrece una empresa.

La globalización e intensificación de la competencia, el avance tecnológico, el aumento de las exigencias de los consumidores y los cambios en los modelos de legislación son los nuevos factores de cambio. El cambio tiene una importante componente macroeconómica, ya que el objetivo principal es el de convertir esas mejoras empresariales individuales en mejoras o cambios globales para la sociedad. Por ello “La invención” (creación de una idea) “La innovación”, (aplicación comercial de una idea) y “La difusión”, (darla a conocer) serán los elementos a trabajar. La innovación surge del “tirón de la demanda”, o del “empujón de la ciencia”.

Según Roberts la gestión de la innovación puede definirse como “la organización y dirección de los recursos, tanto humanos como económicos, con el fin de aumentar la creación de nuevos conocimientos, la generación de ideas técnicas que permitan obtener nuevos productos, procesos y servicios o mejorar los ya existentes y, la transferencia de esas mismas ideas a las fases de fabricación, distribución y uso”.

Pero la empresa no innova en solitario, sino formando parte de un conjunto de relaciones que constituyen el sistema de innovación. (Administraciones públicas, Incentivos financieros, fiscales, patentes, cooperación…)

La vida de un producto o de un proceso ha entrado en una fase de drástica reducción, inimaginable hasta hace poco por parte de tecnólogos y economistas. Seguramente, nunca hasta estos días las empresas han sabido sacar provecho de la “curva de aprendizaje”, que se ha convertido en la actualidad en uno de sus más claros factores de competitividad, al permitirles idear, sobre la base de lo aprendido, nuevos procesos y productos con costes continuamente decrecientes. La innovación es por tanto la fuente fundamental de progreso y riqueza económica, e incluso, de prestigio político.

Nuestro trabajo lo basamos en “Diseñar”; un proceso creativo proyectual, que nos permite innovar para mejorar la calidad de vida del ser humano.

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